Menú

Cómo avanzar en el Estado de Bienestar cuando España envejece

En 2050 el gasto público de pensiones podría incrementarse en cinco puntos sobre el PIB, y el sanitario sumar un punto. La esperanza de vida española ha representado como pocos indicadores el progreso del país, pero también obliga a una redefinición de las políticas sociales para garantizar un Estado de Bienestar duradero.

Por Raúl Alonso.

“Preparar nuestro Estado de Bienestar para una sociedad más longeva, es el quinto de los desafíos contemplados por España 2050, un plan de prospectiva estratégica para trabajar en el modelo-país en 30 años. Sus dos objetivos principales son ayudar a comprender desafíos y oportunidades y generar un diálogo fructífero que identifique estrategias en el largo plazo. Y con este espíritu se avanza en la definición de la las medidas para atender las necesidades de una población envejecida.

El tercer país más longevo

La esperanza de vida es uno de los indicadores que mejor representa las conquistas de la sociedad española en las últimas décadas: a principios del XX era de 35 años de media y hoy supera los 83, tan solo por detrás de Suiza y Japón.

Pero el proceso continúa: en 2050 la esperanza de vida de la población española podría aumentar en unos tres años de media. Esta conquista dibuja una pirámide poblacional en que uno de cada tres ciudadanos tendrá 65 años o más, “y por cada persona en esta franja de edad habrá solo 1,7 personas en edad de trabajar, en la actualidad es de 3,4”, según se recoge en el documento quinto de la estrategia España 2050.

Un modelo para que una sociedad envejecida progrese

Ante estas previsiones demográficas: “De aquí a 2050, España deberá modificar buena parte de sus estructuras sociales, económicas y laborales para adaptarlas a la inevitable y afortunada realidad de una sociedad más longeva”, se explica en plan España 2050.

Las medidas propuestas en torno a cinco grandes frentes de acción son, sin duda, una invitación al debate pero también a la acción. Entre ellas destacan:

  1. Convertir la salud en eje central de políticas públicas

Para mejorar la resiliencia y calidad de vida de los mayores se estudian cuatro políticas fundamentales relacionadas con la atención sanitaria:

  • Crear una estrategia nacional de envejecimiento saludable.
  • Establecer una Agenda de Evaluación de Políticas de Salud.
  • Apuntalar la solvencia del Sistema Nacional de Salud. Objetivo que implica “cambios estructurales” del modelo como la creación de un marco de buen gobierno de la sanidad y pasar de un modelo sanitario orientado a la enfermedad (“los eventos agudos”) a un modelo centrado en la cronicidad, que acompaña a las personas de edad avanzada en muchas ocasiones.
  • Garantizar que los recursos públicos empleados en la salud se emplean con eficacia y ofrecen resultados eficientes y equitativos.

 

  1. Aumentar la participación laboral y social de las personas mayores

Para avanzar en este camino incluyendo a las personas de edades más avanzadas, se trabaja en:

  • Mejorar la compatibilidad entre pensión y trabajo, avanzando en figuras como la jubilación anticipada, parcial, flexible y activa.
  • Programas de retención y reincorporación del trabajador sénior.
  • Atención individualizada en el paso de la vida laboral a la jubilación.
  • Mejorar la percepción sobre la vejez a través de campañas informativas.
  • Trabajar por un envejecimiento activo.

 

  1. Garantizar pensiones dignas y sostenibles

Sin duda nudo gordiano del debate, desde el Pacto de Toledo se trabaja en frentes como:

  • Desarrollo de sistema de previsión complementario. Que debe acompañar al beneficiario en todas las fases de su vida activa, permitiéndose que sea transportable entre empresas e ilíquido hasta el momento de la jubilación, salvo en caso de enfermedad grave, invalidez laboral o cese de actividad para el autónomo.
  • Reformar el sistema público de pensiones para garantizar su sostenibilidad. Incluyendo mecanismo de revisión periódica que permita adaptarlo a las necesidades de cada momento.
  • Establecer una figura de jubilación activa que permita prolongar la vida laboral.
  • Adaptar la edad de jubilación al aumento de la esperanza de vida. Objetivo que debe ser acompañado de medidas en atención a la desigualdad en la salud.

 

  1. Transformar el sistema de cuidados de larga duración

Se aboga por un cambio radical en los sistemas de cuidados de larga duración (CLD), para apuntalarlos como una de las piedras angulares del Estado de Bienestar:

  • Mayor profesionalización y calidad de los CLD. Lo que requiere de un programa de formación específica en la materia, además de incrementar recursos en infraestructuras como centros de día y de noche, teleasistencia, ayuda a domicilio o residencias. Gestionar al ciudadano en un plazo razonable el acceso al sistema CLD, siempre en coordinación con el sistema de salud.
  • Cuidar a las personas que cuidan.
  • Impulsar cambios en las formas de cuidado. Este punto prima el cuidado al mayor en su domicilio, el impulso a nuevas formas de vivienda como las tuteladas o las colectivas autogestionadas, y el uso de nuevas tecnologías.
  • Difundir el modelo de CLD entre los ciudadanos.

 

  1. Facilitar que las mujeres tengan el número de hijos que deseen

Entre el deseo de las españolas de tener 1,9 hijos de media y la realidad de 1,2, distan miles de nacimientos que contribuirían a equilibrar la pirámide poblacional.

  • Reparto igualitario y corresponsable en el trabajo relacionado con el cuidado.
  • Mejora de la oferta de educación infantil de calidad.
  • Complementar la oferta de educación de 0 a 3 años con prestaciones asistenciales para garantizar la escolarización de los niños y niñas de entornos vulnerables.