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Envejecer en positivo

Como individuos y como sociedad estamos frente al desafío de ver esta etapa vital como una oportunidad, prepararnos para vivirla plenamente y ser capaces de dar vida a los años.

Navarra se ha volcado con sus mayores. Lo anunciaron en marquesinas, radios, calendarios, folletos, vídeos… Las imágenes no pueden ser más inspiradoras: personas mayores de espalda y con diferentes escenarios por delante, como una piscina, un paseo, la frutería, una clase o simplemente un horizonte lleno de promesas. Todo ello bajo el lema “Detrás de cada persona hay una historia, delante puede haber muchas más”. Toda una invitación: “Hacerse mayor hoy es activarse, descubrir, cuidarse y volver a enamorarse. Hacerse mayor hoy es compartir, hablar de derechos, retomar viejos sueños o construir nuevos”.

Nos ha encantado esta campaña, que forma parte de la Estrategia de envejecimiento activo y saludable de Navarra 2017-2022 y que busca unir a su sociedad en una corriente de opinión positiva y realista de la vejez. Esto es algo muy necesario en una sociedad que envejece a un ritmo sin precedentes y que, paradójicamente, tiene en muchos casos una percepción negativa de las personas mayores que es imprescindible cambiar.

 

Un logro y un desafío

Es una realidad: se vive más tiempo en todo el mundo. Según la ONU, por primera vez en la historia la mayor parte de la población tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. Para 2050, se espera que esa franja de edad llegue a los 2.000 millones de personas, 900 millones más que en 2015. Si hablamos de personas con 80 años o más, hoy suman 125 millones y se espera que para el año 2050 aumenten a 434 millones de personas en todo el mundo.

¿Estamos preparados para este envejecimiento de la población? La respuesta parece igual de clara: no. Francia dispuso de casi 150 años para adaptarse a un incremento del 10 % al 20 % en la proporción de población mayor de 60 años; sin embargo, países como Brasil, China y la India deberán hacerlo en poco más de 20 años, alerta la ONU.

Para conseguirlo, es necesario que dejemos de lado los estereotipos sobre la vejez y la percibamos como un logro y un desafío, un logro de los avances que hemos conseguido a lo largo de las últimas décadas y un desafío personal que tenemos por delante para estar preparados para esta etapa de la vida, aceptar los cambios y, como sociedad, para ser capaces de ofrecer a nuestros mayores una vejez digna.

Vivir más nos ofrece años de oportunidades a los que tenemos que dar vida, años en los que podemos emprender nuevas actividades o retomar antiguas aficiones y, además, contribuir al desarrollo de nuestra comunidad. Sin embargo, esas oportunidades dependerán en gran medida de nosotros mismos, de que nos concienciemos de que debemos prepararnos para esta etapa vital desde jóvenes. Sí, puede que veamos la vejez muy a lo lejos en el horizonte de nuestra vida, pero algo es seguro: llegará. Prepararnos en todos los sentidos, física, mental y económicamente, será nuestro seguro de vida para vivir esos años en plenitud.

 

El espejo de Japón

Muchos pensarán que ciertos presagios son exagerados. Pero lo cierto es que, por desgracia,  tenemos un buen espejo en el que mirar. Aunque el envejecimiento de la población se está extendiendo a todo el mundo, comenzó en los países de ingresos altos. El ejemplo más extremo lo encontramos en Japón, donde el 30 % de la población ya tiene más de 60 años, mientras que en 1975 su población era la más joven de la OCDE, con un 8 % de mayores de 65 años.

“Por primera vez en nuestra historia, las ventas de pañales para adultos han superado a las de pañales para bebés”, anunció recientemente Unicharm, el principal fabricante japonés de productos de higiene personal. La realidad es que el país oriental no está preparado para este momento y no tiene recursos suficientes para atender a las personas mayores. Muchos viven en la pobreza y el desamparo, incluso muchos recurren a salidas desesperadas como pequeños hurtos para ser encarcelados y poder sobrevivir.

“Existe una tendencia deliberada para terminar en prisión como forma de supervivencia entre ancianos que buscan un techo, tres comidas al día y asistencia médica gratuita ilimitada”, advierte un informe publicado por el centro de estudios Custom Products Research, con sede en Tokio. Japón es uno de los países con menor tasa de población penitenciaria, pero también con mayor porcentaje de presos mayores de 60 años (uno de cada cinco).

Pero esta tendencia, advierten, no se justifica solo por la falta de recursos económicos. Las autoridades creen que también influyen la soledad y la falta de apoyo familiar, debido a que se ha roto la tradición de reunir a tres generaciones de la familia bajo un mismo techo. En este sentido, es más triste aún el fenómeno en aumento llamado kodokuchi, que se refiere a la muerte en la soledad de sus casas de personas mayores que nadie echa en falta por ausencia de lazos familiares o de una red de apoyo, personas mayores que viven y fallecen en silencio.

 

¡Cuánto sabía Cicerón!

Si pensamos que los mitos y prejuicios respecto a la vejez son cosa de nuestro tiempo, estamos muy equivocados. Hace más de dos mil años el filósofo romano Marco Tulio Cicerón escribió De Senectute, traducida al español como El arte de envejecer, todo un canto a la vejez en una civilización tan severa con los ancianos como la romana. En ella, Catón el Viejo, un anciano de 84 años, contradice uno de los estereotipos más arraigados, atribuyendo al propio individuo los defectos que se le achacan normalmente a la edad. Dice: “Del mismo modo que la petulancia y el libertinaje son más propios de los jóvenes que de los viejos, pero no de todos los jóvenes, sino solo de los no virtuosos, así también esta necedad senil que solemos llamar demencia es propia de los ancianos sin seso, no de todos”.

¡Qué poco hemos aprendido en más de dos siglos! Nuestra concepción sobre la vejez está plagada todavía de mitos y estereotipos tan arraigados que es difícil romper con ellos. Entre otros, utilizamos la edad de una persona para determinar lo mayor que es, pensamos que con la jubilación llega la improductividad, que dejaremos de tener interés por lo que nos rodea o que nuestra inteligencia se deteriorará, que ya no podremos disfrutar de la sexualidad, que nos volveremos gruñones y cascarrabias, y un largo etcétera. Quizás el mito más enraizado es identificar la vejez como sinónimo de enfermedad, sobre todo demencia, deterioro físico, discapacidad funcional, enfermedades y dependencia.

Todo ello lleva a la sociedad a sobrevalorar la juventud, porque vemos la vejez como una etapa infeliz de desgracias y sin posibilidad de vivirla plenamente, frente a la belleza y vitalidad de las etapas anteriores de la vida. Basta mirar los cánones de la publicidad donde los protagonistas suelen ser jóvenes y donde los productos cosméticos nos aseguran que servirán para “combatir los signos de la edad”.

Este imaginario colectivo es como un antifaz que nos impide ver la vejez como una etapa natural, positiva y activa de nuestra vida. Por el contrario, la percibimos como una ruptura de nuestra trayectoria vital, como un retiro de todas las facetas anteriores. Para combatirlo, nuestro mensaje a las distintas generaciones tiene que ser que es posible una vivencia plena de todas las etapas de la vida, todas ellas con sus ventajas e inconvenientes, incluida la vejez.

 

Prepararse para un envejecimiento activo

Una vejez activa y saludable va más allá de ahorrar para mantener nuestra calidad de vida, que también es importante. Llega con una preparación física, psicológica, social y cultural a lo largo de toda nuestra vida. Muchas de las pautas ya las vamos interiorizando poco a poco, como una alimentación saludable, ser personas activas, cuidar las relaciones con otras personas y familiares, trabajar nuestra mente, tener sueños y proyectos, cuidar nuestra salud y practicar la medicina preventiva, etc.

Es fundamental que este mensaje cale en las generaciones más jóvenes. Para conseguirlo, es muy importante la relación positiva y directa con las personas mayores, así como una educación intergeneracional. Por ello, aplaudimos que cada día proliferen más iniciativas como el proyecto “Convive” de la ONG Solidarios para el desarrollo, donde estudiantes universitarios viven en casas de personas mayores durante el curso académico. O la asociación “Adopta un abuelo”, que lleva a cabo un voluntariado para visitar semanalmente a tu abuelo/abuela a la residencia.

Iniciativas como estas, junto a la investigación y el debate vivo en la sociedad sobre el envejecimiento positivo, generarán propuestas que contribuyan a mejorar la vida de las personas mayores, así como un cambio de imaginario colectivo tan necesario en nuestra sociedad.

En este sentido, hemos creado la Escuela de Pensamiento Fundación Mutualidad Abogacía, con la misión de ser parte activa en esta evolución. Es un espacio solidario de reflexión, opinión e investigación donde abordaremos la cultura y economía para el envejecimiento desde diferentes áreas del conocimiento, con el fin último de aportar valor a la sociedad.

 

Decálogo para el buen trato de las personas mayores*

  1. Quiero seguir disfrutando de la vida, desde mi experiencia y mi sabiduría, con proyectos y sueños que cumplir.
  2. Necesito que respetes mi identidad, mis creencias y valores, mi dignidad, mi intimidad y mis derechos.
  3. Quiero hacer las cosas mientras sea capaz, aunque me cueste más o me despiste alguna vez.
  4. Deseo elegir dónde quiero vivir, qué quiero hacer, cuándo y con quién quiero estar y que se respeten mis decisiones.
  5. Quiero controlar mis pertenencias, dinero, teléfono, elegir la ropa y mi cuidado personal mientras pueda.
  6. Necesito querer y que me quieras, como en cualquier edad, aceptarte y que me aceptes, que me escuches y confíes en mí.
  7. Quiero disponer de mi tiempo libre. A veces me satisface cuidar a familiares, nietos o nietas, y a veces también que me cuiden.
  8. Necesito que, cuando me llames o me acompañes, nos hablemos con buen tono, sin gritar ni utilizar expresiones infantiles.
  9. Me gustaría que mi entorno sea respetuoso, acogedor, seguro y participativo, donde pueda realizar las actividades que me gustan.
  10. Quiero que me acompañes y ayudes conforme a mi voluntad y deseos cuando me llegue el final.

*Es un mensaje de Mayores en Positivo, Estrategia de envejecimiento activo y saludable de Navarra.