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Hacia una vejez digna

Es necesario que como sociedad cambiemos el concepto de ancianidad y le otorguemos el valor que tiene y se merece. La Escuela de Pensamiento de Fundación Mutualidad Abogacía nace con la misión de ser parte activa en esta evolución y convertirse en un referente para nuestra sociedad.

La Fundación Mutualidad Abogacía está de enhorabuena. Su Escuela de Pensamiento ya es una realidad. Es un proyecto ilusionante para todos los miembros de la Mutualidad, ya que refleja los valores propios del mutualismo y de cómo vemos y valoramos la ancianidad.

La Escuela de Pensamiento nace llena de retos y con objetivos muy ambiciosos. Se constituye como un espacio solidario de reflexión, opinión e investigación independiente e intergeneracional. Un espacio desde donde abordaremos la cultura y economía para el envejecimiento desde diferentes áreas del conocimiento, tantas como prismas tiene, tales como las ciencias actuariales, sociales, economía, demografía, medicina, ética, psicología o derecho, entre otras.

Y lo haremos con el fin último de aportar valor a la sociedad; para que nuestro trabajo contribuya e impulse a que las personas y a los actores vinculados (instituciones públicas, empresariales, sociales, académicas, poderes públicos, sanitarias de apoyo social, sociedad civil, ONG, etc.) hacia la preparación y vivencia de una ancianidad económicamente independiente, digna, equitativa, saludable y socialmente activa.

“Sabemos que el reto es enorme, pero también lo es nuestra convicción y nuestro deseo de que, como sociedad, cambiemos el concepto que tenemos de vejez y le otorguemos el valor que se merece”, explica Enrique Sanz Fernández-Lomana, presidente de la Mutualidad de la Abogacía.

La era de la longevidad

El cambio demográfico que está viviendo nuestra sociedad muchas veces nos asusta. Las cifras nos indican una tendencia clara: cada vez nacen menos niños y, a la vez, se produce un aumento de la longevidad (hay más ancianos y cada vez lo son durante más tiempo).

Lo cierto es que España va camino de convertirse en una sociedad notablemente envejecida en las próximas décadas. De hecho, los niños que están naciendo hoy en nuestro país vivirán de media 83 años, diez más que en 1975, según datos del INE. Ello nos sitúa como el cuarto país en la clasificación mundial sobre esperanza de vida y, según un estudio de la Universidad de Washington, si la tendencia continúa, España se colocará a la cabeza de esta en 2040, cuando vivamos 85,8 años de media.

Como consecuencia natural, aumenta también paulatinamente la tasa de dependencia, definida como la relación entre la población jubilada y la activa (entre 16 y 66 años). El Banco de España ha alertado recientemente de que esta pasará del 25,6 % del 2018 al 51,6 % en 2052.

Esta evolución en nuestra estructura demográfica es planteada generalmente como una amenaza a nuestro sistema económico y social. “En la Escuela del Pensamiento somos conscientes de que el envejecimiento de la población comporta un importante reto para nuestra sociedad en el futuro. Sin embargo, frente al temor generalizado que provoca esta situación, creemos que es necesario recordar que la longevidad es un logro de las sociedades desarrolladas y, como tal, es necesario abordarlo desde una visión positiva y mediante una revisión de los planteamientos vigentes”, afirma el presidente de la Mutualidad de la Abogacía.

El poder gris

Hay una corriente que vive el envejecimiento como una oportunidad, una nueva forma de entender la vejez. Ya en 1988 el sociólogo Juan Diez Nicolás, expresidente del Comité de Población del Consejo de Europa, habló de poder gris, o de los mayores, al referirse a un porcentaje importante del electorado. En 2003, Enrique Gil Calvo, en su libro El poder gris. Una nueva forma de entender la vejez, decía: “Los gustos culturales y políticos y acabarán detentando el poder gris y haciendo de la vejez una etapa de la vida productiva y rica en todos los sentidos”.

El mensaje es claro: este grupo de población, que será mayoritario en el voto en las próximas décadas y con una participación en todos los ámbitos sociales, puede obtener respuestas adecuadas de todas las instancias públicas. El desafío consiste, en definitiva, en convertir a las personas jubiladas en el motor de la sociedad.

Por otro lado, una vejez activa, con salud y ganas de hacer cosas y viajar, supone un nuevo mercado por descubrir. Es lo que los expertos llaman silver economy o economía plateada. Un nuevo tipo de consumidor, cada vez más numeroso, que requiere productos y servicios de calidad, desde la construcción de casas inteligentes para mayores en el futuro hasta espacios de ocio y el turismo sénior.

Un cambio de paradigma

¿Qué les preocupa a las personas mayores? ¿Qué les motiva y qué necesitan? Como sociedad y desde el Estado, ¿qué concepto tenemos de la vejez y qué brindamos a nuestros ancianos? Es probable que, ante estas preguntas, en nuestra mente surjan conceptos como salud, dignidad, reconocimiento, compañía, ética… Porque la ancianidad es como el poliedro del logo de la Mutualidad, una etapa de nuestra vida que tiene muchas caras o facetas. Entonces, ¿por qué las instituciones e investigaciones en España se han centrado en una visión economicista de la vejez?

Sin duda, el prisma económico en el gasto social en sanidad o en las pensiones de jubilación es importante, pero “creemos que esta visión, aunque necesaria, supone un reduccionismo del envejecimiento, una etapa de la vida cada vez más extensa y llena de retos. Pretendemos cambiar esa perspectiva por un enfoque que no solo haga hincapié en el ahorro, sino también en los conceptos de salud, ética, dignidad, derechos, dependencia, envejecimiento en la empresa, etc.”, dice José Miguel Rodríguez-Pardo, presidente de la Escuela de Pensamiento.

Rodríguez-Pardo nos explica que esta visión de 360º de la vejez lleva implícita una planificación vital o preparación para el envejecimiento que va desde que una persona accede al mercado de trabajo hasta que pasa por las distintas edades. “Teniendo en cuenta, además, que hay nuevos paradigmas que hoy como sociedad no sabemos gestionar, por ejemplo ya hablamos de la cuarta (en España hay casi 500.000 nonagenarios) y hasta de la quinta edad; en esta última están las personas centenarias que no llegaban a 3.000 en la década de los 50, hoy son 15.000 y serán 300.000 en 2050”.

Esa preparación para la vejez supone tener en cuenta las necesidades vitales que tendremos hasta 35 años vista tras la jubilación. “Es necesario un cambio mental de la sociedad, preparándonos para una etapa de posjubilación que muchos ya auguran será más larga incluso que la laboral y teniendo en cuenta el deterioro físico y cognitivo de las personas mayores de 90 años”, enfatiza Rodríguez-Pardo. Ello supone una autorresponsabilidad del propio individuo, pero también un planteamiento del papel que tendrán el Estado y la sociedad civil.

Visión 360º, enfoque multidisciplinar

Ante este contexto, la Escuela de Pensamiento se define como un lugar de reflexión capaz de capturar la realidad del anciano y ponerla en valor para la sociedad. ¿Cómo lo haremos? Desde un enfoque multidisciplinar, a través del trabajo y la colaboración con profesionales de reconocido prestigio en diferentes áreas, desde la ciencia actuarial, el derecho, la medicina, la ética, la psicología, la demografía, la economía, entre otras.

Esta visión multidisciplinar implica a su vez superar el etaísmo, un fenómeno que implica la pérdida de importancia social, la marginación y la estigmatización del anciano, y que no propicia un entorno social adecuado para esta etapa vital. De hecho, el etaísmo supone en sí mismo una simplificación extrema de la longevidad, ya que superar los 65 años no es sinónimo de un grupo homogéneo sin diferencias etarias.

“Así, a través de las reflexiones, trabajos de investigación y divulgación acerca de los diferentes retos que plantea una sociedad longeva, iremos generando una nueva perspectiva sobre el envejecimiento, alejada del concepto del anciano como una carga social y centrada en la ancianidad como un éxito de las sociedades occidentales. Esta nueva corriente de pensamiento positiva de la longevidad aportará a la sociedad un cuerpo doctrinal de referencia al alcance de todos, para que instituciones nacionales e internacionales puedan apoyarse en él y revierta en leyes y acciones que promuevan una vejez digna en todos los aspectos, no solo económicamente”, detalla Fernando Ariza, coordinador de la Escuela.

¿Cómo se estructura la Escuela de Pensamiento?

Además de su presidente, la Escuela de Pensamiento tiene un presidente, un coordinador, un Consejo Científico, un Grupo de trabajo y equipos asesores de diferentes áreas del conocimiento, según las necesidades en cada caso. Por supuesto, el órgano de gobierno de la Fundación Mutualidad Abogacía tutela y vela por el funcionamiento de la Escuela, definiendo e impulsando además su estrategia de actuación, a través de la determinación de sus objetivos generales y su misión social.

El Consejo Científico está formado por personas de reconocido prestigio en el ámbito de sus respectivas especialidades, que han logrado público reconocimiento por la excelencia de su trayectoria, de acreditada independencia y comprometidos con la misión social y los valores que persigue la Escuela. De especial relevancia, este Consejo se encarga de proponer las líneas de actuación, definir y coordinar los proyectos, evaluar las propuestas, analizar los resultados, etc.

Por supuesto, se persigue la libertad e independencia de los integrantes del Consejo en sus actuaciones y aportaciones a este. De hecho, con el fin de lograr que las decisiones emanadas del Consejo puedan ser atribuidas con carácter exclusivo a este, se propone que cualquier integrante pueda plantear que las reuniones tengan lugar bajo la llamada Regla de Chatham House, que dice: “Los participantes son libres de usar la información recibida, pero ni la identidad o circunstancias personales de quien la ha proporcionado, ni la de ningún otro participante en la reunión pueden ser revelados”.

Por su parte, el Grupo de trabajo de la Escuela de Pensamiento se ha creado para dar apoyo y colaborar en las directrices emanadas del Consejo Científico. Sus integrantes mantendrán siempre el carácter multidisciplinar y de diversidad, teniendo además la misión de la tarea divulgativa de la Escuela. Cabe destacar que los contenidos de calidad que generará la Escuela de Pensamiento deben llegar a la sociedad. Para ello se aprovechará toda la capacidad de difusión propia de la Fundación Mutualidad Abogacía (página web, revista, redes sociales, jornadas y encuentros, etc.), pero además contará con una microweb propia dentro de la web de la fundación. A su vez, la Escuela de Pensamiento aprovechará toda la capacidad de difusión externa, como prensa, radio, foros o eventos, para aumentar su difusión.

Además, cabe destacar el carácter abierto y de colaboración de nuestra Escuela, que se plasmará en acuerdos de colaboración con observatorios, universidades y otras organizaciones y personalidades de gran repercusión social que persigan objetivos similares o complementarios a los nuestros.

Contribución a la sociedad

La Escuela de Pensamiento ya está en marcha. Ese cuerpo doctrinal de referencia para la sociedad se irá forjando con proyectos académicos y sociales.

El Presidente de la Escuela de Pensamiento nos cuenta algunas de las iniciativas que se están llevando a cabo. Por ejemplo, un libro sobre el envejecimiento en la empresa, en colaboración con AGERS (Asociación Española de Gerencia de Riesgos y Seguros). “Analizaremos los riesgos en los que incurre una persona en la medida que envejece, como el de obsolescencia tecnológica o el de sufrir un ERE, quedar fuera del mercado de trabajo y la dificultad de reinserción en este. Creemos que esos riesgos de envejecimiento en la empresa deben pertenecer al mapa de riesgos general de esta, al igual que los riesgos financieros o medioambientales, y que sean identificables dentro de la empresa”.

Otro ejemplo lo encontramos en la investigación sobre la metodología actuarial del ahorro para la jubilación basada en la economía del comportamiento, en colaboración con la Universidad de Valencia. “Una temática inédita en la ciencia actuarial, por lo que supone una referencia metodológica para toda la industria y los agentes sociales, que nos llevará a entender e identificar las claves del comportamiento de los jóvenes, su perfil de riesgo, su predisposición a ahorrar y a dejar de ahorrar, etc.”, comenta el presidente de la Escuela.