Menú

La Edad de Oro

La Economía del Envejecimiento, o Silver Economy, se fundamenta en el estudio de las personas que ya han cumplido los 65 años y valora todos los aspectos económicos que comporta una sociedad cada vez más longeva.

Definir la tercera edad como aquel conjunto de la población que supera esta edad de 65 años, hoy en día no guarda relación con ningún parámetro que pueda asociarse a la fragilidad biológica propia de la senescencia humana. Por tanto, es un constructo social que debemos reformular.

Conviene recordar que la edad de jubilación establecida a los 65 años se remonta a los orígenes de los sistemas públicos de reparto de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, como es el caso español, donde precisamente este año celebramos el centenario de la Ley de Seguro Obligatorio del Retiro Obrero del Gobierno de Antonio Maura por Real Decreto-ley de 11 de marzo de 1919 por la que se estableció la edad de retiro a los 65 años y la pensión era de una peseta diaria. Con esta norma se implantó el sistema público de pensiones en España con aportaciones del Estado, trabajadores y patronos. En una sociedad donde pronto un tercio de la población será mayor de 65 años, consideramos urgente proponer un nuevo consenso social acerca de la consideración de edad del envejecimiento o Edad de Oro.

Distintas son las aproximaciones que podemos hacer según sean las perspectivas con las que analicemos la vejez, sabiendo que alcanzar el éxito de vida longeva es un asunto individual y, por lo tanto, proponer una edad o un rango de edad no deja de ser un convenio que requiere acuerdo social. Analicemos pues las diferentes aportaciones.

 

La nueva edad para la jubilación

La corriente de opinión más asentada desde la visión de la sostenibilidad de los sistemas públicos de pensiones es la de considerar la edad de jubilación aquella que signifique una esperanza de vida de 15 años. Investigadores como Warren Sanderson y Sergei Scherbov sostienen que es mejor pensar en las personas mayores no en términos de edad cronológica sino en términos de esperanza de vida y así sostienen que los 75 años son los 65 del pasado. Ajustar la edad a los cambios de expectativas de vida restante se conoce como “inflación por edad”. Países como Dinamarca ya han establecido como horizonte para la edad de jubilación la edad en la que la esperanza de vida sea de 15 años. El informe de la OCDE Working Better with Age in Denmark de octubre de 2015 analiza las consecuencias de esta decisión. Si aplicáramos para España este criterio, siguiendo los datos actuales del INE, la Edad de Oro sería en 2019 para hombres de 71 años y para mujeres de 75 años, si tomamos como referencia el último año de proyección, 2065, estas serían respectivamente por género de 77 y 80 años. Por tanto, en base a este criterio, compartido por demógrafos, el umbral de la vejez se situaría en España sobre los 75 en las próximas décadas.

 

La edad de oro según la biometría actuarial

La biometría actuarial ha identificado un comportamiento en las tasas de mortalidad poblacionales que sugiere que a partir de una edad avanzada la mortalidad se desacelera, lo que indica un proceso diferencial en la longevidad, este punto en el que comienza la desaceleración de la mortalidad en la vida tardía.

Los estudios realizados sobre modelos poblacionales han observado este efecto entre los 80 y 90 años; podemos convenir que sobre los 85 años se produce esta desaceleración en vidas longevas.

Este punto de inflexión sobre el comportamiento de la supervivencia en principio no debería variar en el tiempo, un segundo movimiento de desaceleración se produce sobre los 105 años de edad, en las edades extremas.

 

La cuarta edad

Los modelos actuariales de cuarta edad consideran el riesgo biométrico de la supervivencia a partir de los 65 años debe ser dividido en dos periodos que se miden desde la esperanza de vida a esa edad. En España, según datos del INE, el primer periodo alcanza entre 23 años y 19 años para mujeres y hombres respectivamente. Bajo estos modelos, la cuarta edad comenzaría en el rango 85-90 años y cinco años más de rango en 2065. Este segundo periodo representa una fuente de incertidumbre, en términos de riesgo biométrico, que debe ser valorada de manera diferencial con respecto al primer periodo.

 

La edad biológica de la senescencia

El inicio de la vejez debe ser individualizado en base a criterios funcionales según la persona bien presente limitaciones físicas, psíquicas o sociales. La biomedicina está elaborando modelos en base a biomarcadores genéticos y moleculares que midan el nivel de fragilidad biológica que determine el comienzo de la vejez.

Expertos en pensiones consideran ya que la edad de jubilación debe ser fijada de forma individual atendiendo a la vejez biológica y no a un convenio formal de edad cronológica.

 

Conclusiones

Determinar la Edad de Oro, como alternativa a la tercera edad o Edad de Plata asociada a los 65 años requiere un nuevo pacto social. Un buen inicio podría ser establecer como Edad de Oro los 75 años, la Edad Tardía los 85 años y la Edad Extrema los 105 años. Si las mejoras de supervivencia se mantienen en el tiempo, la Edad de Oro debe converger con el inicio de la Edad Tardía.

Desde la Escuela de Pensamiento Cultura y Economía del Envejecimiento de la Fundación Mutualidad de la Abogacía, estamos comprometidos en el estudio de la Edad de Oro desde todas las áreas de conocimiento, con el propósito de contribuir a la mejor decisión de los diferentes agentes sociales e institucionales que aborden el nuevo convenio social.

 

Fuente: Pensiones, elEconomista.

Sobre el autor

Dr. Dr. José Miguel Rodríguez-Pardo
Profesor y Coordinador Académico MCAF UC3M