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La verdadera fuente de la felicidad se encuentra en las conexiones humanas

Ni el dinero ni la felicidad. Un reciente estudio atribuye que la verdadera fuente de felicidad son las relaciones humanas, sobre todo con la pareja e hijos y la familia de origen, muy por encima de los amigos íntimos.

Por Raúl Alonso. 

La conectividad es uno de los atributos más definitorios del siglo XXI, pero lejos de esa sorprendente capacidad tecnológica, el ser humano siempre necesitó ‘sentirse en red’. De hecho, ocho de cada diez entrevistados afirma que las relaciones personales son esenciales en su vida.

Aristóteles ya dijo en el siglo III a.C. que “el hombre es un ser social por naturaleza». Mucho después, la moderna paleontología puso en valor la convivencia y el cuidado entre las personas como claves en la evolución de la especie. Ahora son muchos los que vinculan la felicidad con la calidad de esas relaciones humanas.

Así lo defiende el estudio La importancia de las conexiones humanas, realizado por Fundación Telefónica. Durante su presentación el pasado mes de septiembre Robert Waldinger, profesor de la Universidad de Harvard especializado en felicidad, explicó que “mantener una buena relación nos lleva a ser más felices, tener una mejor salud física y psicológica y, por tanto, a vivir más”.

Pareja e hijos y familia de origen: las más importantes

Familia de origen (padres, madres y hermanos), amigos del barrio, compañeros de trabajo o grupos de amigos… a lo largo de una vida todos tejemos conexiones sociales que varían en rango de intimidad y duración en las distintas etapas de la vida.

Además, el estatus de esa relación puede modificarse según las circunstancias: por ejemplo, cuando un compañero de universidad se convierte en pareja sentimental, pero si las cosas no van bien puede llegar a ser una expareja.

La duda es si todas esas conexiones sociales aportan por igual al bienestar personal. Y la respuesta del estudio de Fundación Telefónica no sorprende:

Pareja e hijos y familia de origen son las relaciones más importantes con diferencia, por encima de amigos íntimos o cualquiera otra. Y como se ve en el siguiente reparto realizado en base a 1.500 encuestados, la diferencia es radical: son elegidos como primera opción por el 87% de los 1.500 encuestados.

  • Pareja e hijos: 44%
  • Familia de origen: 43%
  • Amigos íntimos: 7%
  • Familia extensa (tíos, primos…): 2%
  • Grupos de amigos: 2%
  • Compañeros y colegas (trabajo y estudios) 1%
  • Vecinos/conocidos: 1%

Cómo influye la edad y el género

La valoración tiene en la edad un fuerte condicionante. Así, la familia de origen es para el 64% de los consultados lo más importante en la franja de edad de 18 a 25 años, pero su peso decae gradualmente a lo largo de la vida hasta alcanzar el 33% en la franja de edad de 51 a 65 años. La progresión es prácticamente inversa si se atiende a la relación con pareja e hijos, que gana peso con el paso de los años (ver imagen).

La relación con los amigos íntimos es quizá el segmento de evolución más curioso. Alcanzan su mayor peso en la franja de edad de 18 a 25 años, cuando es elegida por el 14% como las más importantes. Sin embargo, el 6% de los encuestados de 51 a 65 años lo pone en primer lugar, un punto más que los de 36 a 50 años, por lo que los buenos amigos parecen cobrar valor en la madurez.

Importancia de las conexiones sociales por generaciones

La importancia de las conexiones humanas, Fundación Telefónica (septiembre de 2021).

Desde el análisis de género varía la ponderación entre las dos relaciones dominantes. Las mujeres españolas parecen equilibrar más la importancia entre la relación con su familia de origen y la de la pareja e hijos. De este modo, mientras una media del 35% de los hombres elige a su familia de origen como la más importante, lo hace el 51% de las mujeres. En el caso de pareja e hijos pasa del 49% para los varones al 40% de las féminas.

Unas relaciones muy selectivas

El 86% de los encuestados se considera bastante o muy selectivo a la hora de crear sus círculos de relaciones sociales. Esta es la razón por la que las conexiones sociales de calidad son tan restrictivas, de hecho una mayoría asegura no mantenerlas con más de  cuatro personas. Además es la confianza la variable más importante en la relación, incluso por encima del parentesco.

Qué necesidades cubren las relaciones humanas

Una de las partes más interesantes del estudio es la que aborda el rango de necesidades que el contacto con otros propicia en la salud mental y física del individuo.

  • Necesidad de autorrealización. Su aporte es básico para el crecimiento, el desarrollo personal y el descubrimiento. Los autores consideran que el máximo beneficio se consigue en un entorno de relación win-win, en la que ambas partes ganan: “Las buenas relaciones son las que sientes que tú das y otros también te dan, sin intereses, de forma altruista.
  • Necesidad de reconocimiento. A través de la comunicación, las conexiones humanas se sustancian en ser oído y escuchado, lo que genera reconocimiento mutuo: “Todos te enseñan y te dan diferentes maneras de ver la vida. Te ayudan a tomar decisiones y acertar”.
  • Necesidades sociales. Compartir sentimientos es también una necesidad básica humana que fomenta el vínculo afectivo a través de la empatía y la transparencia: Junto a la gente que quieres se llora y se ríe.
  • Necesidad de seguridad. Formar parte de algo aporta al individuo pertenencia, un entorno más favorable a la seguridad personal: Solo no puedo, juntos sí.
  • Necesidades básicas. En la base de este conjunto de aportaciones destacan las que a nivel fisiológico y psicológico permiten sentirse bien: estar con la gente me da paz interior.