Menú

El Banco de España alerta sobre el bajo peso en la economía de los sectores con mayor futuro

Solo una mejora de la productividad simétrica entre todas las industrias garantiza un crecimiento sostenible que también contribuya a la sostenibilidad del sistema público de pensiones, tensionado por el envejecimiento de la población. Banco de España analiza qué sectores están mejor y peor preparados.

Enero 2022.

 

Solo una mejora de la productividad simétrica entre todas las industrias garantiza un crecimiento sostenible que también contribuya a la sostenibilidad del sistema público de pensiones, tensionado por el envejecimiento de la población. Banco de España analiza qué sectores están mejor y peor preparados.

Imaginemos un tren en el que la locomotora es la economía española. De su potencia y seguridad va a depender que cubra el trayecto, pero no llegará a la estación si cualquiera de los vagones que conduce descarrila. Además, nuestro convoy cubrirá su recorrido con mayor o menor rapidez en función de las capacidades de cada uno de los coches que lo conforman.

Veamos ahora cómo en ese tren que simboliza la economía española, vagones como los de la fabricación de productos informáticos y electrónicos, el del sector financiero y de seguros o los de las actividades profesionales, cuentan con una buena aerodinámica para que el conjunto del tren avance. Sin embargo, hay vagones como los del sector primario, la hostelería o el transporte, que frenan su marcha. Pero el principal problema surge al descubrir que el tamaño y peso económico de estos últimos es mayor que los de los que aligeran la marcha.

La imagen ayuda a entender el mensaje que el Banco de España lanza en su informe Un análisis sectorial de los retos futuros de la economía española, firmado por Alejandro Fernández Cerezo y José Manuel Montero. La publicación del banco emisor advierte de desequilibrios sectoriales en la economía española, detectando asimetrías en su análisis sobre productividad y resiliencia de cara a los retos inmediatos. La reasignación de recursos productivos de modo más eficiente, especialmente contar con trabajadores formados de manera continuada, es la mejor medida para que los sectores con más peso en la economía nacional avancen.

 

Visión sectorial para un análisis estratégico

Este informe se alinea con una tendencia de análisis económico que ha ganado atención en los últimos dos años. “La pandemia ha demostrado la importancia de la heterogeneidad sectorial a la hora de entender el impacto económico de las perturbaciones que afectan a la economía”, explican los autores. Recordar el impacto que sobre el conjunto de la actividad económica podía producir la carencia de mascarillas de protección que se vivió durante las primeras semanas de la COVID-19, puede servir de ejemplo tan simplista como clarificador.

El análisis de los expertos del Banco de España también presta importancia a los retos económicos, analizados desde la:

  • Productividad: prestando atención a indicadores de innovación, capital humano y reasignación de factores productivos (en qué medida la asignación de recursos dentro de un sector es la adecuada).
  • Resiliencia: frente a retos como digitalización, cambio climático o envejecimiento demográfico.
  • Centralidad: este concepto mide la influencia de un determinado sector en otros y su peso en el conjunto de la economía.

 

La medición de estos indicadores se ha representado en un mapa de calor que analiza con un código de color los 96 sectores industriales. Entre ellos, figura en  el número 69 el de actividades jurídicas y de contabilidad, con una puntuación por encima de la media.

A modo de ejemplo, se puede destacar el posicionamiento de cada actividad en dos de los puntos clave: productividad y resiliencia frente al reto digital y tecnológico.

 

Ante el reto de la productividad

Sectores mejor posicionados: servicios de información y comunicación (programación, consultoría y otras actividades informáticas); servicios de investigación y desarrollo; ramas financieras y de seguros, y otras actividades profesionales, científicas y técnicas. Dentro de las ramas industriales: industrias química y farmacéutica y fabricación de productos informáticos, electrónicos y ópticos, de maquinaria, de material y equipo eléctrico, y de vehículos de motor y otro material de transporte, así como las coquerías y el refino de petróleo.

Sectores peor posicionados: servicios, hostelería y algunas actividades administrativas y de servicios auxiliares (como las actividades de alquiler, y los servicios a edificios y actividades de jardinería, entre otras), así como las ramas del sector primario y las relacionadas con la construcción.

 

Ante el reto digital y tecnológico

Sectores mejor posicionados: las ramas de servicios son, en general, las mejor posicionadas ante el reto de la transformación tecnológica y digital. Entre los sectores que destacan, servicios de información y comunicación; actividades financieras y de seguros, y actividades profesionales, científicas y técnicas (desde servicios especializados a empresas, hasta actividades veterinarias y de I+D). De las ramas industriales que exhiben unos elevados niveles de digitalización, cabe resaltar la fabricación de productos informáticos, electrónicos y ópticos, de vehículos de motor y de otro material de transporte.

Sectores peor posicionados: hostelería y restauración, las actividades inmobiliarias y las de almacenamiento y anexas al transporte. Relacionadas con el sector primario y extractivo, la construcción, y las ramas de descontaminación y residuos (códigos 38 y 39 de la CNAE), mientras que, en las manufacturas, son la industria de la alimentación, bebidas y tabaco, y la fabricación de productos metálicos.

 

Los sectores mejor preparados pesan menos

Pero la llamada a la reflexión de los técnicos del Banco de España llega al advertir que “los sectores con mejor posición relativa para afrontar los diferentes retos analizados, exhiben un peso relativamente reducido en la estructura productiva de la economía española, inferior al observado en otras economías avanzadas”.

Los autores se refieren al peso que estos sectores mejor preparados en materias de productividad y resiliencia tienen en términos de valor agregado bruto (VAB). Así, mientras en España la aportación al indicador sería del 12,6% en su conjunto, en Alemania supone el 15,1%, el 17,4% en Francia y el 22,5% en Estados Unidos.

 

Fuente: OCDE

 

 

La llamada de alarma en esta evaluación llega de la vulnerabilidad que frente a los retos futuros presentan sectores centrales de la economía española. Son el caso de la hostelería, el sector primario y los servicios de transporte. Por el efecto arrastre sobre el resto de sectores, hay que destacar la posición de la industria manufacturera y de suministro de energía, muy vulnerable en el estudio por la presión para disminuir sus niveles de emisiones de CO2.

 

Fuente: OCDE

 

 

Una nueva reasignación de recursos

En este contexto, la reasignación de los recursos productivos dentro de los sectores y entre distintos sectores, es clave para que la economía española ofrezca un crecimiento sostenido y sostenible en el tiempo. Un punto donde se habla de la transmisión de conocimiento entre los sectores mejor preparados ante los nuevos retos económicos frente a los menos favorecidos, pero sobre todo se pone el acento en el “factor trabajo”.

Este último es clave para culminar un proceso que el Banco de España califica de “complejo y costoso”. Para ello apuesta por favorecer medidas que fortalezcan los sistemas de aprendizaje continuo, al tiempo que  “valorar en qué aspectos hay que reforzar las redes de protección social existentes”.