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La tercera edad, un reto por explorar

El progresivo envejecimiento de la población ha hecho que hoy haya 9 millones de personas mayores de 65 años en España.

Esta es una realidad que cabe abordar desde una perspectiva multidisciplinar más allá de la visión que había hasta ahora, centrada en la sostenibilidad del sistema de pensiones. Este fue el tema central de la XVI Jornada Financiera que la Mutualidad celebró en Barcelona el pasado 10 de abril.

Ancianidad, vejez, tercera edad, longevidad, senectud… Son muchos los términos que engloban al colectivo mayor de 65 años y que, según reveló el Padrón Continuo del INE el pasado mes de enero, ya alcanza los 9 millones de personas en nuestro país. Los expertos en materia demográfica estiman que esta cifra llegará a los 15 millones en 2060. A escala mundial, actualmente hay 1.000 millones de personas de más de 65 años. En 2050 serán 2.100 millones. Y todavía hay más: una niña que nazca este año (2019) tiene un 50 % de probabilidades de vivir hasta los 107 años.

Nos hallamos ante un escenario donde las personas no solo viven más, sino también mejor, con una calidad de vida, una autonomía y unas ganas de seguir disfrutando de las cosas notablemente superiores a nuestros ancestros, quienes, sobrepasados los 60, ya daban por finiquitados sus años de gloria. Hoy, nuestros mayores se sienten fuertes, se saben activos y reclaman unos servicios que sepan satisfacer sus necesidades desde un punto de vista sanitario y financiero, pero también social, legal, ético, psicológico, urbanístico, demográfico o turístico. Un abordaje holístico que se ha convertido en el leitmotiv de la Escuela de Pensamiento de Fundación Mutualidad Abogacía, conformada por expertos en el estudio de la Economía del Envejecimiento y que a su vez se convirtió en tema central de la jornada celebrada en colaboración con CaixaBank y que sirvió como puesta de largo de la Escuela en Barcelona.

Desafío del siglo XXI

El encargado de inaugurar la jornada fue el presidente de la Mutualidad, Enrique Sanz Fernández-Lomana, quien señaló que la Escuela de Pensamiento está “realmente concienciada en analizar cómo el envejecimiento poblacional está provocando la transformación de la economía y de la sociedad”. Sanz también se refirió al fenómeno como “el mayor desafío que las sociedades del siglo XXI tienen por delante” y destacó el impacto económico que tiene este segmento de población, bautizado también como “silver economy”. Sanz reveló que tiene “un impacto de 6,4 billones de euros y genera en torno a 80 millones de puestos de trabajo”. Es una realidad que vale la pena explorar también en España, teniendo en cuenta que, con 83 años de media, somos el cuarto país del mundo con una mayor esperanza de vida. Un estudio de la Universidad de Washington reveló asimismo que, si la tendencia continúa, España se colocará a la cabeza de la clasificación en 2040, cuando vivamos en torno a los 85,8 años de media.

“El futuro pertenece a las personas mayores y las sociedades aún no son conscientes de lo importante que es el reto”, apuntó el presidente de la Mutualidad. Este se refirió a la “grave desestabilización que está viviendo el sistema de la Seguridad Social y el Estado del bienestar” y lamentó que, tras tres años de debate, “siga sin haber ningún acuerdo político al respecto y que el debate solo se vincule al sistema de pensiones en campaña electoral”. La amplitud de miras es esencial para conseguir dos factores clave en la vida de nuestros mayores: la dignidad y el bienestar. “El objetivo es conocer los problemas del envejecimiento para estar en condiciones de identificar recursos y oportunidades y poder responder así a sus necesidades desde un punto de vista ético y que promueva una igualdad real de oportunidades”, subrayó el presidente de la Mutualidad de la Abogacía, quien también hizo hincapié en “cambiar el concepto que se tiene de la vejez y aportarle el valor que se merece”.

Productividad y ahorro

Posteriormente, tomó la palabra Antón Costas, catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona (UB) y presidente de la Fundació Cercle d’Economia, quien aportó una perspectiva económica de la cuestión con el horizonte puesto en 2020. Costas obvió en todo momento la palabra “envejecimiento” y la sustituyó por “longevidad”. Argumentó su elección diciendo que “el mayor logro de la humanidad es el aumento de la esperanza de vida, algo que la sociedad ha transformado en la maldición de Matusalén”. Uno de los factores que hacen que Costa diferencie ambos conceptos son los dividendos que se le pueden imputar a la palabra “longevidad”, ya que, “pese a que uno de los efectos de la longevidad que más miedo generan son los costes que representa para la economía y las instituciones, estos no entrañan problema alguno siempre que el gasto de nuestros mayores los superen”. ¿De dónde surge entonces el miedo? “De la idea de que los mayores son menos productivos que los jóvenes —señaló Costas—, cuando no hay datos empíricos que lo respalden”. Para terminar de desterrar la idea, se refirió a los estudios de varias marcas automovilísticas, en los que se pone de relieve “cómo los equipos de trabajo con personas mayores de 65 años son más productivos”.

Una de las cuestiones en las que Costas reparó fue la mayor capacidad de ahorro de las personas mayores de 65 años, quienes ahorran una media de 220.000 € —incluyendo la vivienda— frente a la media de riqueza de los españoles, situada en 189.000 €. El reto, como después revelaría la catedrática de Estadística Actuarial Mercedes Ayuso, pasa por “ver qué les podemos ofrecer a esos mayores e innovar para que ese ahorro se convierta en inversión”.

Planificación vital

El tercero en intervenir en la XVI Jornada Financiera de la Mutualidad de la Abogacía fue su subdirector, Fernando Ariza, quien señaló “la necesidad de repensar la sociedad y el estado de bienestar”. Hoy en día, apuntó el también director de la Escuela de Pensamiento, “estamos dándole al envejecimiento una visión solamente economicista, centrada en pensiones y deuda pública, cuando es un reto social, sanitario, urbanístico, de consumo, demográfico, etc.” y sentenció: “Hace falta una planificación vital de una sociedad cada vez más longeva donde convivir con centenarios será lo habitual”.

A continuación tuvo lugar una mesa redonda en la que se expusieron distintos puntos de vista en torno a la cuestión del envejecimiento y que fue moderada por José Miguel Rodríguez-Pardo, presidente de la Escuela de Pensamiento. Este reparó en la necesidad de “abordar el fenómeno de manera global” y expuso algunas cuestiones que deberían centrar el debate en torno al envejecimiento, como “una jubilación quizás prematura, a los 65 años, cuando todavía se es capaz biológica, intelectual y productivamente; la influencia cada vez mayor que la ‘silver economy’ tiene en la economía global, y la figura del gerontólogo financiero, creada en EE. UU. en 2014 y que se encarga de la gestión del patrimonio cuando se acerca el momento de la jubilación”. El también profesor de la Universidad Carlos III de Madrid reveló la intención de la OMS de crear una comisión de trabajo “que estudie la propuesta de considerar el envejecimiento como una enfermedad cuando lo que debe primar es la calidad de vida”.

Medición de indicadores

La siguiente en intervenir fue Mercedes Ayuso, a quien ya hemos citado anteriormente, y que lanzó una pregunta: “¿qué implica y qué ofrece el concepto longevidad desde un punto de vista económico, social y político?”. A su parecer, “está claro que la población mayor de 65 años está aumentando, pero… ¿qué pasa con la horquilla que va de los 65 a los 85 años, en la que cada vez hay un número mayor de personas?”.

Para Ayuso, “se deben empezar a medir indicadores, esto es, cómo consume, cómo ingresa y cómo ahorra el colectivo, cómo es la cultura de la herencia, etc.”. En el sector asegurador, añadió la catedrática de Estadística Actuarial, “cabe empezar a diferenciar lo tradicional (cobertura de la ocurrencia de algo en términos de salud o dependencia) de lo innovador, que engloba aquellos servicios relacionados con la autonomía del mayor y ante riesgos recurrentes como las caídas y las fracturas”. “Los cambios en los riesgos tradicionales también están sobre la mesa, algo que pasa con los seguros del hogar o del automóvil, puesto que cada vez más personas mayores de 65 siguen conduciendo”, apostilló Ayuso, quien antes de dar por concluida su intervención planteó a los presentes qué implicaciones tendrán todos esos factores en la política educativa.

Tras el turno de preguntas, en el que el público asistente demostró estar muy interesado en los temas planteados, llegó el turno de cerrar la jornada, de lo que se encargó María Alsina, directora territorial de CaixaBank en Barcelona. En su intervención, Alsina tuvo un recuerdo para el fundador de CaixaBank, Francesc Moragas, “quien, visionario como pocos, crearía una caja de pensiones hace 110 años”. Antes de dar por concluida la velada, Alsina también quiso subrayar la labor que realiza la Obra Social de CaixaBank, “especialmente la que engloba los programas para fomentar el envejecimiento activo y que prioriza el respeto y el acompañamiento de nuestros mayores”, valores que deben prevalecer a la hora de dotarlos de servicios y productos que satisfagan sus deseos y necesidades y que les permitan vivir la posjubilación con las máximas cotas de salud, dignidad, autonomía, actividad y disfrute.

Al fin y al cabo es algo que les debemos como sociedad y que requiere que tanto la clase política como las instituciones les sitúen en la primera plana y aborden desde un prisma multidisciplinar, tal y como propone nuestra Escuela de Pensamiento de Fundación Mutualidad Abogacía.