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El descenso en la tasa de fertilidad podría ocasionar que la población en España se reduzca a la mitad en 2100

Un país en el que los mayores de 80 años duplican en número a los menores de cinco años, con su número de habitantes reducido en un drástico 50% y que ha caído en la lista de potencias globales desde el puesto decimotercero hasta el vigesimoctavo. Ese es el poco halagüeño panorama que para España dibuja un estudio elaborado por el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, que ofrece proyecciones globales, regionales y nacionales sobre economía, población, mortalidad, fertilidad y migración en 195 países.

La investigación, financiada por la Fundación Bill y Melinda Gates y recogida por la prestigiosa revista ‘The Lancet’, prevé que la población mundial se dispare hasta al menos 9.700 millones de personas hacia el año 2064, desde los 7.800 que somos actualmente. Sin embargo, los autores del informe calculan que la humanidad nunca llegará a los 10.000 millones y descenderá sensiblemente hasta los 8.800 millones a finales de siglo.

En cambio, se espera que la población del África subsahariana siga un camino a la inversa y se triplique hasta más de 3.000 millones para 2100. El estudio asegura que Nigeria se transformará en el segundo país más poblado del mundo con una población de 791 millones.

Estas cifras, en las que se prevé que 183 de los 195 países estudiados no podrán mantener su población actual, difieren sensiblemente de las que pronostica Naciones Unidas, que asegura que seremos unos 11.000 millones de personas en 2100.

«Una disminución de la población mundial total en la segunda mitad del siglo es una buena noticia para el medio ambiente mundial», asegura el artículo, y «significaría menos emisión de carbono, menos estrés para los sistemas alimentarios mundiales y menos probabilidades de sobrepasar los límites del planeta».

Y aunque esto pueda parecer a priori una situación bastante idílica, un descenso dramático de los nacimientos en el mundo tendría profundas y graves consecuencias al crear un cambio social enorme. ¿Cómo será el mundo en el futuro? ¿Quién pagará impuestos en un mundo de personas mayores? ¿Quién cuidará de los ancianos? ¿Podremos jubilarnos igual que ahora?

Entonces, ¿qué soluciones hay para atajar este problema antes de que sea demasiado tarde? Según el informe, son básicamente dos: la fertilidad y la migración. Los países con mayores ingresos y tasas de fertilidad más bajas deberán aplicar políticas migratorias abiertas y “apoyar a las familias para que tengan el número de hijos deseados”. Sin embargo, lanzan también una advertencia sobre el peligro de que, ante la disminución de la población, algunos países se planteen implantar políticas que restrinjan el acceso a los servicios de salud reproductiva, «con consecuencias potencialmente devastadoras».

Richard Horton, director de ‘The Lancet’, asegura que “esta importante investigación traza un futuro que debemos planificar con urgencia. Ofrece una visión de cambios radicales en el poder geopolítico, desafía los mitos sobre la inmigración y subraya la importancia de proteger y fortalecer los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres» y sentencia con una contundente frase: «Este será realmente un mundo nuevo, para el que deberíamos estar preparándonos hoy».